sábado, 5 de septiembre de 2026

ASTROLOGIA HELENISTICA - LXIII

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ASTROLOGIA HELENISTICA  - by Chriss Bernan

La astrología helenística se desarrolló poco después de que la filosofía del estoicismo emergiera como una de las escuelas filosóficas dominantes en el mundo antiguo. La escuela estoica fue fundada alrededor del año 300 a. C. por ZENÓN DE CITIO y, con el tiempo, alcanzó gran popularidad en los últimos siglos a. C. y los dos primeros siglos d. C., lo que coincidió con el apogeo de la práctica de la astrología helenística.

UNO DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL ESTOICISMO ES QUE CADA EVENTO QUE OCURRE EN EL MUNDO ESTÁ PREDETERMINADO COMO RESULTADO DE UN ORDENAMIENTO PROVIDENCIAL DE LOS EVENTOS DE ACUERDO CON UN PLAN DIVINO. LOS ESTOICOS DEFINIERON EL "DESTINO" (HEIMARMENE) COMO EL PRINCIPIO RACIONAL QUE ORDENA Y CONECTA TODOS LOS EVENTOS QUE TIENEN LUGAR EN EL UNIVERSO, ASEGURANDO QUE TODO SUCEDE POR UNA RAZÓN. DADO QUE TODO SE CONSIDERABA PREDETERMINADO SEGÚN LA RAZÓN DIVINA, EL IDEAL ESTOICO ERA ACEPTAR EL PROPIO DESTINO PERSONAL, SEA CUAL SEA, Y TRATAR TODOS LOS EVENTOS COMO SI TUVIERAN EL MISMO VALOR ESENCIAL.

La popularidad del estoicismo en el período helenístico proporciona un importante contexto cultural para comprender el auge de la astrología en el mundo grecorromano alrededor del mismo período. EN UNA ÉPOCA EN LA QUE LOS MODELOS ASTRONÓMICOS SE VOLVÍAN MÁS EXACTOS Y LA ASTROLOGÍA NATAL GANABA POPULARIDAD TRAS SU INVENCIÓN EN EL SIGLO V A. C., ES SIGNIFICATIVO QUE EXISTIERA UNA IMPORTANTE ESCUELA FILOSÓFICA QUE PROMOVIERA LA IDEA DE QUE TODO ESTABA PREDETERMINADO Y QUE LO MEJOR QUE UNO PODÍA HACER ERA ACEPTAR Y ABRAZAR SU DESTINO.

EN EL SIGLO I D. C., PLINIO EL VIEJO DIJO QUE:

«NO HAY NADIE QUE NO ESTÉ ANSIOSO POR CONOCER SU DESTINO (FUTURO), O QUE NO CREA QUE LA DESCRIPCIÓN MÁS VERAZ DEL MISMO SE OBTIENE OBSERVANDO LOS CIELOS».

De manera similar, a principios del siglo II, el historiador romano Tácito comentó en el contexto de una discusión sobre astrología y destino que:

 «LA MAYORÍA DE LOS HOMBRES NO DUDAN DE QUE LO QUE LES SUCEDERÁ ESTÁ PREDESTINADO DESDE EL NACIMIENTO». naturalmente, la pregunta que surge desde un punto de vista personal en relación con el determinismo estoico es:

-         «¿CUÁL ES MI DESTINO?»

o

-         «¿QUÉ ACONTECIMIENTOS DEBO ACEPTAR?»

PROBABLEMENTE DE AQUÍ PROVENGA PARTE DEL ÉNFASIS Y LA POPULARIDAD DE LA ASTROLOGÍA NATAL EN LA TRADICIÓN HELENÍSTICA, YA QUE SE CONVIRTIÓ TANTO EN UN MEDIO, COMO EN UN SISTEMA PARA DETERMINAR EL DESTINO. Se suponía que el sabio estoico iluminado era capaz de aceptar cualquier acontecimiento de su vida con total tranquilidad, habiendo desarrollado el equilibrio emocional necesario para no deprimirse en exceso ante los acontecimientos negativos ni eufórico ante los positivos. Pero para alguien que no ha alcanzado la iluminación de un sabio, la astrología parece haberse convertido en un medio para vislumbrar el futuro y conocer los acontecimientos que le deparan las distintas etapas de su vida; de esta manera, podía prepararse con antelación para no ser tomado por sorpresa. Este es uno de los pocos principios filosóficos explícitos que varios astrólogos helenísticos reiteran para la práctica de la astrología, hasta el punto de que parece ser el único punto en el que todos coincidían al intentar articular el propósito de la astrología.

Por ejemplo, VALENS dice:

Porque Dios, en su deseo de que el hombre previera el futuro, trajo al mundo esta ciencia, una ciencia mediante la cual cualquiera puede conocer su destino para soportar lo bueno con gran contentamiento y lo malo con gran firmeza. [...] En consecuencia, los iniciados en este arte, aquellos que desean tener conocimiento del futuro, serán ayudados porque no se verán agobiados por vanas esperanzas, no gastarán penosamente en penosas labores nocturnas, no amarán vanamente lo imposible, ni de igual manera se dejarán llevar por su afán de alcanzar lo que puedan esperar debido a alguna buena fortuna momentánea. UN BIEN QUE APARECE REPENTINAMENTE A MENUDO AFLIGE A LOS HOMBRES COMO SI FUERA UN MAL; UN MAL QUE APARECE REPENTINAMENTE CAUSA LA MAYOR MISERIA A QUIENES NO HAN ENTRENADO SUS MENTES DE ANTEMANO.

MÁS TARDE EXPRESÓ SENTIMIENTOS SIMILARES CON MAYOR CONTUNDENCIA:

«Quienes se dedican a predecir el futuro y la verdad, habiendo adquirido un alma libre y no esclavizada, no valoran la fortuna en exceso, ni se aferran a la esperanza, ni temen a la muerte, sino que viven imperturbables ante las perturbaciones, entrenando sus almas para tener confianza, y no se regocijan excesivamente ante el bien, ni se deprimen ante el mal, sino que se contentan con lo que tienen. Quienes no desean lo imposible son capaces de soportar lo que está predestinado mediante su propio dominio de sí mismos; y, al estar alejados de todo placer o alabanza, se convierten en soldados del destino».

 FIRMICO TAMBIÉN EXPRESA UNA ACTITUD SIMILAR:

«Este estudio nos llevará con éxito al punto en que nuestras almas despreciarán todo lo que se considera bueno o malo en los asuntos humanos. Porque cuando aprendemos que ante la llegada de las dificultades, despreciamos la amenaza de los males porque nuestra doctrina nos ha enseñado acerca de lo que está por venir. No nos acobardamos ante los peligros una vez anunciados. Al recordar su majestad, nuestras almas se han preparado para resistir estas cosas; no nos vence la mala fortuna ni nos enorgullece la promesa de altos cargos. Así, fortalecidos por la razón estable, no podemos ser oprimidos por la mala fortuna ni regocijados ante la expectativa del bien.

Incluso Ptolomeo expresa un sentimiento similar en un punto como parte de sus afirmaciones generales sobre el propósito de la astrología, aunque por lo demás no adopta un enfoque filosófico completamente estoico o determinista en su obra astrológica:

«Pues, en primer lugar, es necesario considerar que incluso para los acontecimientos que necesariamente ocurrirán, lo inesperado tiende a causar confusión delirante y alegría desmedida, mientras que la presciencia habitúa y entrena al alma para atender a los acontecimientos distantes como si estuvieran presentes, y la prepara para aceptar cada uno de los acontecimientos venideros con paz y tranquilidad».

Este sentimiento se repite también en otros autores, y es tan formulista que parece como si hubiera sido esbozado en uno de los influyentes textos astrológicos fundamentales que se escribieron hacia el comienzo de la tradición helenística. De hecho, el alquimista del siglo III, ZÓSIMO DE PANÓPOLIS, cita algunas ideas esbozadas en un par de textos atribuidos a HERMES. TRISMEGISTO Y ZOROASTRO recuerdan sorprendentemente algunas de las afirmaciones filosóficas de VALENS y otros:

HERMES Y ZOROASTRO AFIRMAN QUE LOS FILÓSOFOS, COMO CLASE, SON SUPERIORES AL DESTINO PORQUE NI SE REGOCIJAN EN SU BUENA FORTUNA, PUES SON DUEÑOS DE LOS PLACERES, NI SE DEJAN PERTURBAR POR LOS MALES QUE ENVÍA, YA QUE SIEMPRE LLEVAN UNA VIDA INTERIOR, NI ACEPTAN LOS DONES QUE OFRECE, PUESTO QUE BUSCAN EL FIN DE LOS MALES.

 

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